Aconsejar o descalificar

by Eleazar on 9 mayo 2012

Aconsejar o descalificarAparentemente dar un consejo es algo muy sencillo. Pero ¿como lograr que ese consejo sea aceptado? Y más aún, ¡cómo aconsejar sin descalificar y hacer sentir mal a quien se lo doy!.

“Llegue a casa después del trabajo abatido tras una ardua discusión con mi jefe –confiesa Arturo-. Y al contarle a mi pareja lo sucedido, ella se exalto, y con voz altisonante me sugirió que le hubiera contestado de tal y cual manera, lo cual me hizo sentir muy mal, pues lejos de sentir su apoyo y de recibir de una buena manera su recomendación, me sentí totalmente incompetente”.

Es muy común que cuando platicamos algún suceso agradable o desagradable a alguien cercano a nosotros, sin mayor contemplación esa persona te dice cómo remediarlo o, más aún, cómo resolverlo de una mejor manera. Incluso hay quien te indica lo que debes o no hacer, además de sugerirte las palabras exactas que debes utilizar.

¿Cómo te sientes cuando te dicen qué hacer, cómo mejorar, qué decir?
Tal vez hayas vivido alguna experiencia similar a la anterior, o quizás seas tú a quien le encanta decir a los demás cómo hacer o deshacer determinadas cosas, o sugerir a tu pareja la mejor forma de resolver sus problemas, o la manera de actuar de tus amigos. Ya sea una circunstancia o la otra, sólo si tú así lo quieres, toma conciencia acerca de la postura en que estás.

¿Cómo te vives?
Parte de la salud holística en un ser humano implica tomar conciencia del cómo me comunico con los demás.
Estoy hablando de que elijo vivirme de manera saludable socialmente, con mis compañeros de trabajo, amigos, pareja, hijos, familia y demás gente que me rodea, para lo cual es importante atender mi manera de comunicarme.

Decir qué hacer o qué decir, sugerir, recomendar, incluso con tono amable o cariñoso, inevitablemente tiene que ver con el hecho de aconsejar. Dar consejos, en el ámbito de la comunicación, es una actitud con la cual se crean algunos conflictos. Y más cuando se da el consejo sin que se pida.

La mayoría de las veces el consejo se dará con la mejor de las intenciones. Sin embargo es importante observar lo siguiente: cuando yo doy un consejo, de alguna manera le estoy diciendo a la otra persona que lo que hace o deja de hacer, que es lo que elijó, según lo decidió, no es lo más conveniente para él. Y tal vez tenga razón. El hecho es que en ese consejo va implícita una desaprobación, una descalificación Si te aconsejo, es que no apruebo lo que dices, haces, vistes, decides, eliges; por ende te digo lo que más y mejor te puedo convenir… y con ello te descalifico.

Por más cariño que le ponga, o más buena intención aplique, ite descalifico Entonces, cada vez que aconsejo; descalifico.

¿Cuántos consejos le doy a mi pareja?, ¿Cuántos consejos les doy a mis hijos? ¡Cuántas veces has descalificado a tus amigos! ¿A ti te gustaría vivir constantemente descalificado? O vivirte apoyando en tus decisiones, ya sea con tu pareja, con tus padres, con tu gente; decir: “Gracias por tu apoyo”, y escuchar: “Gracias por apoyarme”,

¿A quién aconsejo realmente?
Aconsejar implica una gran responsabilidad. Generalmente el consejo surge desde el supuesto de lo que yo haría en tu circunstancia; entonces el consejo realmente no es para el otro, es para mi en esa circunstancia. Si aconsejo y el otro lo lleva a cabo, y resulta que no le fue bien, entonces: ¿hasta dónde llega mi responsabilidad por haber aconsejado? A mí me toca dimensionar esa responsabilidad. ¿Qué tanto te toca a ti?

El consejo oportuno
Hay ocasiones en que el consejo es maravilloso. Habrá situaciones en que el otro realmente necesite una recomendación porque está desesperado o inquieto y no sabe que hacer o cómo proceder. Entonces es el momento en que el otro, desde su propia elección, decide pedir el consejo. Y desde su propia responsabilidad, elige o no llevarlo a cabo. Pero recuerda: al aconsejar utiliza siempre un lenguaje estimulante. Y evita mandar, advertir, dirigir, juzgar, criticar o descalificar.
Tú eliges ser o no prudente ante el hecho de aconsejar, y esto es solamente un comentario de mi parte, jamás un consejo. Solamente lo pongo sobre la mesa.

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Tarjetas de asistencia septiembre 25, 2012 a las 17:20

Excelentes recomendaciones muy valiosas y apropiadas.

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