1. Frustración. Nos vemos impedidos de hacer lo que queremos y respondemos con enojo, desesperación/ o agresión.
2. Ansiedad. Es síntoma y causa de estrés. Sentimos preocupación desmesurada, catastrofismo, temor.
3. Sobrecarga. Cuando estamos sometidos a más exigencias de las que podemos satisfacer.

4. Privación. La carencia de estímulo provoca aburrimiento y/o soledad, lo que lleva, a su vez, a la falta de autoestima.
5. Ruido. Produce irritación y disminuye la concentración.
6. Tráfico. Los atascos diarios, la contaminación y las prisas.
7. Salto horario. Los turnos de trabajo y los viajes en avión producen alteraciones digestivas, insomnio, etc.
8. Alimentación. Son estresantes el café, el té, las bebidas de cola, el chocolate el comer mucho dulce y también pasar hambre.
9. Exámenes. Universitarios, oposiciones o entrevistas de trabajo.
10. Pérdida de un ser querido y el cuidado de un familiar con Alzheimer.
11. Desempleo. Sobre todo si se prolonga en el tiempo.
12. Separación matrimonial. Se incluye las malas relaciones conyugales, que afectan tanto a la pareja como a los hijos y al resto de la familia.
Actitudes para mejorar
• Cuidar la dieta.
• Hacer ejercicio regularmente.
• Estar media hora al día sin hacer nada.
• Meditar a menudo.
• Beber menos de tres cafés al día.
• Admirar el éxito de los demás.
• Ser feliz en casa.
• Estar a gusto con el trabajo que se hace.
• Planificar el día.
• Tomar vacaciones con regularidad.
• Escuchar a los demás.
• Ser asertivo en la vida personal y en el trabajo.
• Tener pocas deudas.



