Cerebro en forma

by Eleazar on 24 Noviembre 2009

Leer, conducir, hablar en público, organizarse… todo se aprende, pero a veces “no nos sale”, nos sentimos incapaces. Contamos en primera persona cómo reeducarnos para rentabilizar lo aprendido.

Cerebro en forma

“La primera vez que fui a esquiar me caí y me hice daño; no he vuelto a intentarlo. La primera vez que hablé en público se rieron de mí; jamás seré capaz de hacerlo. ¡Quién no ha vivido una situación similar?. Carlota López-Peredo, terapeuta e instructora de gimnasia cerebral, lo explica claramente: “Cuando decimos que no valemos para algo, es mentira. Cualquier actividad es una habilidad aprendida. Unas, no sabemos por qué, no nos salen bien; otras, sin embargo, nos traen de cabeza y hacen que situaciones diarias se conviertan en un problema. Todo está es nuestro cerebro y todos somos capaces de aprenderlo; solo hay que encotrar la conexión neuronal adecuada.

Leer, conducir, hablar en público, organizarse… todo se aprende, pero a veces “no nos sale”, nos sentimos incapaces. Contamos en primera persona cómo reeducarnos para rentabilizar lo aprendido.

“La primera vez que fui a esquiar me caí y me hice daño; no he vuelto a intentarlo. La primera vez que hablé en público se rieron de mí; jamás seré capaz de hacerlo. ¡Quién no ha vivido una situación similar?. Carlota López-Peredo, terapeuta e instructora de gimnasia cerebral, lo explica claramente: “Cuando decimos que no valemos para algo, es mentira. Cualquier actividad es una habilidad aprendida. Unas, no sabemos por qué, no nos salen bien; otras, sin embargo, nos traen de cabeza y hacen que situaciones diarias se conviertan en un problema. Todo está es nuestro cerebro y todos somos capaces de aprenderlo; solo hay que encotrar la conexión neuronal adecuada. Pero, a veces, las situaciones que vivimos o nuestros miedos craean bloqueos que hacen que el aprendizaje se convierta en algo dificil”. Es cierto, recuerdo cuando me puese por primera vez adelante de un volante y pensé: “En la vida pondré conducir y manejarme como si tal cosa por la ciudad”, le comento a Carlota. ahora, alcabo de 20 años, me parece la cosa más natural del mundo y ni siquiera reparo en el hecho de que un  día tuve que aprender, es algo instintivo, automático. “Pues esa es la finalidad de la gimnasia cerebral -apostilla Carlota-, en el hacer de cualquier habilidad una acción refleta”.

Objetivo :o rganizarme
“Me propone llevar a la práctica un caso real. Lo primero: fijemos un objetivo. El mío será aprender a organizarme mejor en lo cotidiano, priorizar tareas”. Antes, es indispensable realizar los cuatro ejercicios denominados PACE (Positivo, Activo, Claro, Energético), para desestresar el sistema cuerpo-mente y pensar con más claridad. Es cierto, tras los ejercicios, me siento mucho más  “centrada” para dar el siguietne paso: visualizar lo que quiero conseguir. De repente, la sala se convierte en mi casa (hall, cocina, salón, dormitorios…) y empieza la acción. Son las 7 de la tarde de un lunes cualquiera, despúes de trabajar, recoger al niño, sacar del coche la compra; hay que preparar el baño y la cena, poner una lavadora y ordenar todo lo que va apareciendo por medio. Y mi hijo quiere contarme lo que ha hecho hoy. Pero… ¿por dónde empiezo? Me aturullo e inicio tareas que voy dejando a medias (hervir agua para una sopa, que terminará por evaporarse…; ropa en la lavadora pero sin jabón…; el baño llenándose y la entrada repleta de bolsas que están diciendo “¡colócame!”, mientras mi hijo, al que oigo pero no escucho, reclama mi atención (es Carlota quien representa el papel infantil). Conclusión: invierto mucha energía y no consigo  terminar nada correctamente. “¿Cómo te has sentido?”, me preguntan la terapeuta. Sin lugar a dudas: estresada, confunsa y cansada reacciona mi organismo ante una situación que me siento incapaz de manejar.

Cambio importantes
Comienzan los chequeos para comprobar qué parte del sistema ha funcionado en ese momento y cuál no. ¿Mis ojos y mis oídos están activos? ¿La información que captan llega a mi cerebro? ¿Soy capaz de pensar con claridad?. Y pasamos a los ejercicios del gimnasia cerebral. hay un amplio abanico, pero elegimos los que más se adaptan al caso: Hay un amplio abanico, pero elegimos los que más se adaptan al caso: el bombeo de gemelo (estiro una pierna mientras la otra se dobla, presionando con las manos en una pared y viceversa) y el búho (giros de cuello y cabeza con respiraciones). Volvemos a checar el sistema: centramos la mirada en un punto y mis ojos captan mucha más información que antes, por ejemplo. Y recreamos la situación de un nuevo. No aparecen las misma reacciones, soy capaz de pensar con calma y cuando “mi hijo” (o sea, Carlota) me reclama le atiendo de inmediato, dejando a un lado todo lo demás ¡Estoy priorizando de forma automática!. He lo grado conectar una parte de mi cerebro que permanecía inactiva. Y  este cambio hay que cerebrarlo.

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