Ser más agradecidos no es fácil, pero uno acaba siendo experto en lo que practica y la gratitud se practica. De niños, nos repitian machaconamente eso de “¿qué se dice?” y respondiamos “gracias”.

Ahora, podemos tomar concidencia de tantas cosas sencillas que nos pasan inadvertidas en el día a día y que podrían despertarnos un gracias. Sería un buen ejercicio decir y escuchar internamente esa palabra, seguro que buscando en nuestro interior encontraremos motivos para pronunciar. Es una palabra bella que genera alegría en quien la dice y en quien la escucha.



