Hablar de dinero es a veces más difícil que hablar de sexo. Culturalmente hemos sido diseñados a no hablar de dinero por considerar que esconde dobles intenciones. Muchos creen que es un tema sólo de hombres o que es de mala educacion. No hablar de dinero puede generar muchos problemas. Por ejemplo, una gran parte de los divorcios en nuestro país tiene su origen en conflictos relacionados con dinero, sobre todo cando no existe una plena comunicación en pareja.

Cuando entendemos al dinero como una herramienta para lograr metas en familia, podremos despojarle la etiqueta de tema tabú, y así dejaremos de utilizarlo como medio de control o castigo hacia otros. En mi libro describo algunos pasos sencillos que las parejas pueden adoptar para establecer conversaciones sobre dinero desde un enfoque ganar- ganar.




