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Debes en tu tarjeta de credito

by Eleazar on 9 julio 2010

La mejor manera de resolver una deuda difícil es tomando el control. Al reestructurar, ¡que se impongan las condiciones del deudor y no las del banco!

LA ELABORACION de un presupuesto mensual no es una constante entre las familias. Esto muchas veces provoca que los gastos sobrepasen a los ingresos y se deba recurrir al crédito, ya que permiten un acceso inmediato al efectivo o al financiamiento inmediato para la adquisición de bienes y servicios.

Hasta diciembre 2009 había en México 22,096,949 tarjetas de crédito, número sensiblemente menor comparado con el cierre de 2008, cuando se registraron 25,241,507 plásticos. La crisis económica mundial generó incertidumbre entre muchos mexicanos, quienes decidieron cancelar sus líneas de crédito. Sin embargo, no todos tuvieron éxito en este propósito; peor aún, se vieron obligados a recurrir a este instrumento para hacer frente a compromisos de gasto corriente. Cometieron el error más grave en el uso de tarjetas de credito, que es utilizarlas como una extensión del ingreso, y no como un financiamiento de corto plazo. Esto hizo que se dificultara el cumplimiento del pago mínimo, acumulándose una gran deuda debido al cargo de comisiones por falta de pago y a la integración del interese al principal. De acuerdo con datos de la Asociación de Bancos de México, la morosidad causada por la crisis llego a su máxima nivel a mediados de 2009, con 4 %.

EL BANCO QUIERE SU DINERO

Los bancos, en su afán por recupera los recursos prestados, realizan una serie de estrategias que van desde llamadas telefónicas exhortando al tarjetahabiente a que realice el pago del mínimo requerido, hasta amenazas de registro de malas notas en el Buró de Crédito (SIF), como el Buró de Crédito. La cuestión está en la calificación que se otorga en función del desempeño como “buen pagador” que alguien tiene”

DURANTE 2009, LA MOROSIDAD EN TARJETAS DE CREDITO LLEGO A SU MAXIMO NIVEL: 4%

Cada línea de crédito tiene su propia calificación y si ésta en buena, entonces, es posible tener acceso a más y mejores créditos; pero si es mala pueden negarse a nuevos esquemas de financiamiento. Cabe aclarar que esta decisión no le compete al Buró de Crédito, sino a la institución financiera que otorga el financiamiento, la cual interpreta la situación reportada por la SIF.

Las otras amenazas a las que recurren los departamentos de cobranza son la de embargo y cárcel. En ambos casos se trata de acciones que no proceden de inmediato ni de manera unilateral. Debemos partir de que el banco tiene todo el derecho de recuperar el dinero que le prestó al tarjetahabiente, para lo cual pero sin agredirlo ni invadir su privacidad. De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), la institución bancaria debe apegarse a los siguientes puntos:

1. Quien llame, debe identificarse plenamente (nombre completo y empresa a la que representa)
2. Debe explicar la situación del tarjetahabiente, el saldo deudor y los términos para realizar el pago.
3. Si se reestructuró la deuda, el banco debe entregar un convenio firmado antes de que se realice cualquier pago.
4. Debe aceptar las quejas, sugerencia o comentarios que haga el tarjetahabiente y hacerlos llegar al responsable de la unidad especializada de la institución financiera.
5. El banco debe evitar en todo momento el uso de lenguaje obsceno, el acoso o las amenazas.
6. No puede simular que se trata de una autoridad judicial (actitudes, vocabulario ni papelería que lleve al engaño)
7. No debe hablar de la situación del crédito ni dejar mensajes con menores ni con personas de la tercera edad.
8. No debe llamar entre las 11 de la noche y las seis de la mañana
9. No debe colocar cartelones u otro medio impreso en el domicilio u oficina
10. No puede incrementar el adeudo de manera irregular.

Para que proceda una orden de embargo, debe haber un juicio promovido por el banco, donde un juez la dictamine únicamente por el monto que está demandado. Es importante estar al pendiente de proceso de cobranza y atender los llamados de petición de pago, ya que si no hay una respuesta por parte del adeudor en un lapso de 90 días, se puede considerar como robo o fraude, y en lugar de una demanda administrativa, la actuación de la justicia sería por un delito, situación que tendría como consecuencia una pena corporal, es decir, ir a prisión.

DEBO, NO NIEGO; PAGO, NO TENGO

“Mientras el tarjetahabiente muestre disposición por arreglar su situación crediticia, el juicio no procede y, por lo tanto, no puede haber orden de embargo ni de aprehensión. Pero tampoco se evita el incremento de la deuda debido al cargo de comisiones por falta de pago y a la aplicación de tasas de interés moratorias”, señala Arturo de Alba. Así que esconderse, negarse por teléfono o evitar a los ejecutivos de cobranza no tienen ningún sentido ni se “gana tiempo” para encontrar una solución alternativa. Por el contrario, se puede vencer el plazo de 90 días para responder por el adeudo y entonces sí dar pie para el inicio de un proceso judicial.

La mejor forma para resolver un adeudo es justamente tomando el control. No importa qué solución pueda dar el banco, si no se ajusta a las posibilidades del deudor simplemente no podrá recuperar su dinero. “El tarjetahabiente debe acudir a su banco y negociar las mejores condiciones en plazos y montos para poder liquidar. Pero es importante que reflexione sobre su capacidad de pago y establezca un esquema de cómo puede pagar y no cómo lo quiere hacer, pues quizás desee deshacerse del compromiso en un año, pero su capacidad sólo le permite hacer pagos pequeños que le llevaran el doble o el triple de tiempo, con una mayor carga de tasa de interés. Sin duda esto es mejor que fallar en alguna de las parcialidades y tener cargos adicionales por falta de pago”, explica el investigador del ICAML.
En ocasiones, el banco puede condonar una buena parte de la deuda, con tal de recupera una parte del dinero que prestó. Generalmente, la remisión se limita a los intereses que se cargaron a la deuda original, y la reestructuración se calcula sobre el principal.

También se puede dar el caso de que el banco venda la deuda a despachos de cobranza por un porcentaje muy bajo del monto total. De esta manera la institución financiera recupera parte del capital, pero envía una notificación al Buró de Crédito diciendo que no pudo recuperar el préstamo, lo que afecta el historial crediticio del tarjetahabiente y puede dificultarle la contratación de financiamiento en el futuro. En este caso, los despachos de cobranza adquieren el derecho de cobrar el adeudo, incluso en su totalidad, pero generalmente se pacta una parte superior a la que pagaron. Por lo general, estos negocios son más insistentes en el cobro que las instituciones bancarias.

QUE OTROS NEGOCIEN POR TI
Recientemente han surgido compañías que se dedican a la reestructuración de créditos. Una de ellas Resuelve Tu Deuda, que se encarga de negociar con el banco para establecer un esquema que permita liquidar la deuda y limpiar el historial crediticio. Para ingresar a este programa se deben cubrir los siguientes requisitos:
- Deben ser deudores que ya dejar de hacer sus pagos mínimos al menos durante tres meses
- Asimismo, deben ser deudores que tienen dos o más tarjetas de crédito
- Que la deuda en todas sus tarjetas sume más de $35 mil pesos.
- Es para quienes dedican más de 30% de su salario al pago de la deuda.
- Tienen la intención de pagar y la capacidad de hacer un apartado mensual de 2.5% de la deuda.

Resuelve Tu Deuda se encarga de negociar con el banco, logrando una reducción de hasta 50% del monto total de la deuda. Normalmente, ese proceso dura un año, tiempo en el cual el tarjetahabiente deposita mensualmente en un fideicomiso personal y al que únicamente él tiene acceso una cantidad equivalente a 2.5% del monto total de la deuda. Este dinero sirve para que, al concluir la reestructuración del crédito, se abone la mayor cantidad posible al banco, logrando reducir e incluso liquidar el adeudo. “Nos convertimos en intermediarios para lograr superar la relación antagónica que existe entre deudores y acreedores. De esta manera ayudamos a generar una estrategia de repaso, tomando en cuenta la morosidad del tarjetahabiente, sus ingresos, gastos y demás deudas”, comenta Juan Pablo Zorrilla, fundador de Resuelve Tu Deuda.

Una vez que se logra la liquidación del pasivo, la empresa cobra el 20 % de la reducción del saldo original, de tal forma que limpiar su historial crediticio. El banco también gana, pues logra recuperar sus recursos con el mayor valor presente neto.
Cabe aclarar que si el deudor tiene capacidad para pagar el crédito conforme a los lineamientos del banco, la consultora no actúa en la reestructuración “La idea es que si el tarjetahabiente puede pagar su deuda, lo haga. El programa es para quienes, afectados por la situación económica, han tenido que dar prioridad a otros pagos, descuidando los abonos de su crédito bancario”, señala Zorrilla.
En conclusión, si la deuda de tu tarjeta de crédito se ha hecho muy pesa, no te escondas y mejor reestructúrala poniendo tus condiciones y manteniendo un historial crediticipio.

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