Juntar en una misma frase los manoseados términos “emprender” y “crisis” es en si una reinteración. Lo bueno es tratar de encontrar características comunes, si es que las hay a quienes se lanzan a conseguir sus objetivos sin importarles esfuerzos y dedicación.

Qué emprendedor en sus primeros cinco años no está en crisis?. Si los traspasa, puede empezar a sentir que lo ha logrado, que ha supurado el primer escollo, el tiempo fijado por los expertos para enfrentarse a la mortandad empresarial. Pero, ¿qué cualidades caracterizan a aquéllos que han conseguido traspasar esos criticos cinco años?.
Primero, tienen una idea negocio en la cabeza que les ronda de forma obesiva y que quieren convertir en realidad. Saben que si no lo hacen siempre tendrán la sesación de haber dejado algo en el tintero. No se rinden ante las dificultades, sino que, por el contrario, parece que los obstáculos son un aliciente para ellos. Segundo, tienen la fuerza de voluntad suficiente para renunciar a lo que haga falta con tal de llegar a su objetivo. El gusto por el trabajo, por ver que aquello que pretenden se convierte en realidad, hace que se olviden de las horas invertidas, de los años sin vacaciones… Aun así, muchos no lo consiguen y quizá se les tache de perdedores, pero, ¿lo son? Probablemente, lo volverán a intentar y con lo aprendido es posible que logren llevar su nueva aventura a buen puerto, porque siempre, quienes se empeñan alcanzarán su sueño. Cueste lo que cueste.
Lo fundamental es cambiar la mentalidad de quienes piensan que si alguien fracasa es por que no estaba preparado o habia pretendido abarcar más de lo que podía. Hay que pensar de otra manera: creer que el fracaso de hoy será el triunfo de mañana. Los fracasos, así en plural, son la base de nuestros conocimientos y experiencias. Lo que hoy ha ocurrido, no volverá a pasar. Ya se ha aprendido. Y se mira hacia adelante. Asi se consiguen las cosas, se superan los obstáculos y se alcanza el éxito. Quien quiera alcanzar su meta la alcanzará, tarde lo que tarde y le cueste lo que le cueste , si está dispuesto a ello Por eso les llaman “empredores”.




