El valor de nuestro bienestar

by Eleazar on 23 Junio 2010

¿Cuánto nos cuesta hacer ejercicio y llevar una buena alimentación, contra vivir en el sedentarismo y esperar a contraer enfermedades?

Hoy tenemos a nuestro alcance infinidad de herramientas para cuidar nuestra salud, tantas como nunca hubo en la historia.
Tan sólo pongámonos a pensar en las primeras décadas del siglo XX, cuando no se tenía conciencia colectiva del mal que representaba para la salud descuidar la alimentación y no tomar suficiente agua, además de llevar una vida sin hacer ejercicio. Hoy en día incluso existen páginas en Internet especializadas en evaluar las dietas, para encontrar su mejor balance. Asimismo, muchas de ellas proporcionan las mejores rutinas para el entrenamiento físico, pero en ese entonces dicha información ni siquiera se consideraba necesaria.
Luego entró en escena un factor de la modernidad que empeoró la situación: el consumismo, que trajo la necesidad de adquirir más de lo que se podía pagar. La seguridad de las sociedades occidentales se empezó a centrar en las riquezas y el poder adquisitivo. La gente se ofreció para trabajar demasiadas horas al día, con tal de adquirir un estatus, lo que trajo como consecuencia que la masa corporal de mucha gente comenzó a aumentar. La gente empezó a destinar menos tiempo para estar con la familia, para convivir con los hijos y jugar con ellos. De hecho, los niños mismos han variado sus rutinas, pues antes los juegos físicos eran los más socorridos, mientras que ahora se han vuelto más populares los videojuegos y las redes sociales por Internet, actividades que hacen sentados frente a una pantalla, con mínima actividad física.

El valor de nuestro bienestar

Asimismo, el crecimiento de las ciudades provocó que la gente dejara de caminar para llegar a su lugar de trabajo y que dependiera del trasporte público o los automóviles. Todo esto significó una combinación muy peligrosa, pero en su momento nadie lo notó. Cuando estalló la bomba fue a finales del siglo XX y principios del sigloXXI, cuando la Organización Mundial de la Salud alertó sobre el incremento de enfermedades como la diabetes y el sedentarismo.
Así, padecimientos que antes sólo afectaban a determinados grupos vulnerables, llegaron a amplios sectores de la población. Los malos hábitos dañaron la salud de las personas y, por lo tanto, de las sociedades. A finales de 1990, la Organización Mundial de la Salud, así como otras instituciones, hizo un llamado urgente. La modernidad estaba enfermando a las sociedades y empezaba a cobrar sus primeras víctimas. Era hora de tomar medidas drásticas para evitar una decadencia social, económica y política.

LA SALUD: INVERSION MUY ACCESIBLE

-Botella de agua de 1.5 litros    $10 peso
-Plátanos deshidratados            $ 5 pesos
-Verduras de carrito                    $10 pesos
-Ensalada hecha en casa             $40 pesos
-Gimnasio (mensualidad) De     $500 a $2,300pesos
-Sesión de yoga De $20 a            $150 pesos
-Salir a correr al parque               $0 pesos

Costos aproximados

TIEMPO DE CAMBIOS
A pesar de la alerta, en los 90 estar sanos apenas empezaba a ponerse de moda, pero hoy es absolutamente bien visto quien cuida su salud haciendo ejercicio e informándose sobre su dieta. Por eso, es tiempo de cambiar de hábitos y emprender un nuevo estilo de vida, saludable y de vitalidad.
Aunque hay una serie de trasformaciones que tienen que ocurrir en la mentalidad de toda la nación, la primera parte es tomar conciencia a nivel personal, para encontrar un equilibrio que nos lleve al bienestar, a una vida más saludable, plena y equilibrada. La base de la salud integra tiene que ver con los dos aspectos que nos rigen: cuerpo y mente. Muchas veces los factores que marcan la diferencia entre los deseos de tener salud y la realidad de no sentirnos fuertes y sanos se encuentran en el hogar, las amistades, las relaciones de pareja y los compañeros de oficina.

HACER EJERCICIO Y LLEVAR UNA ALIMENTACION BALANCEADA SIMPRE IMPLICARA MAS AHORROS QUE NO HACERLO

CUERPO SANO
Nuestra cultura alimenticia no está a la altura de las exigencias de nuestro organismo. Y eso está pasando en un gran número de países: los trastornos alimenticios se están convirtiendo en un problema de de salud mundial.
Sin embargo, todo esto se puede combatir siguiendo algunos tips que ni siquiera son difíciles de aplicar, ni resultan costosos par nuestro bolsillo.
El primero de ellos es seguir una alimentación balanceada. ¿Cuántas veces hemos escuchado estas palabras? Sin embargo, pocas veces las aplicamos. Aunque hay infinidad de dientas, una alimentación sana se puede resumir en la pirámide de la salud, en la que la base está compuesta por frutas, verduras y cereales, la parte media por proteínas y la punta por carbohidratos.

Algunos nutriólogos recomiendan que la porción de proteínas en el desayuno y en la comida (de preferencia evitarlas en la cena, así como los carbohidratos), no sea más grande en tamaño que el puño de cada persona. También se recomienda hacer cinco comidas más pequeñas, en lugar de dos (o hasta tres) grandes. Y la mejor recomendación de todas es seguir la regla de oro: “desayunar como rey, comer como príncipe y cenar como mendigo”.

En cuando al sedentarismo, afortunadamente es algo que se puede combatir con un poco de información y destinando una cantidad moderada de nuestro presupuesto. ¿Cuánto nos cuesta ejercitarnos y cuidarnos hoy, y cuánto nos costaría en el futuro no hacerlo?

LOS COSTOS DE NO HACERLO
En temas de salud, uno de los principales resultados de la falta de conciencia en la alimentación es la diabetes. Esta enfermedad tan expandida en nuestro país también conlleva problemas de la vista, cardiacos y pulmonares, que se traducen en tratamientos sumamente caros. De no revertir esta tendencia, el costo de salud para 2015, destinado a contrarrestar los temas asociados con la mala alimentación y el sedentarismo, será de $100 mil millones de pesos, que evidentemente tendrán que salir de la cartera de los contribuyentes.
A nivel individual, una enfermedad con la diabetes puede causar serios trastornos no sólo en el organismo, sino en la economía, pues se deben destinar cantidades altas en su atención (que pueden llegar hasta el 30, 40 o 50 % del ingreso de una persona), y además es en parte incapacitante. Eso sin mencionar las enfermedades cardiovasculares. Una cirugía a corazón

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