Los organismos vivos solemos percibir por contraste. A veces entramos en una sala y nos damos cuenta de la mùsica, pero pronto la olvidamos; otras ni siquiera la percibimos. Tendemos a acostrumbrarnos a un estìmulo de una intensidad constante y dejamos de percibirlo. Con el bienestar (Y con cierto tipo de dolor), sucede lo mismo. A menudo encontramos que lo que nos producìa placer, ahora nos parece poco. O estamos mejor por contraposiciòn a un momento en el que no lo estàbamos. Se puede hacer un simil fotogràfico: nuestro ojo solo percibe algo si en la fotografìa no solo hay blanco, si hay algo de gris o de negro. El bienestar o la felicidad es aquello que sentimos entre dos momentos de infelicidad.

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