Queda claro que invertir en acciones que pagan dividendos es muy redituable. Pero esta estrategia no funciona para todo tipo de inversionistas y que convienen más a quienes invierten en la Bolsa con un horizonte de lago plazo, pues los beneficios derivados de los dividendos requiere mantener las inversiones, incluso durante años. Las estadísticas señalan que aun en épocas de alta volatilidad e incertidumbre, las emisoras que tienen como política el pago de dividendos son una buena alternativa de inversión, porque compensan las ganancias de capital que no resulten positivas. En etapas de bonanza también son rentables, aunque algunos inversionistas prefieren las acciones de crecimiento, pues las emisoras, en lugar de repartir las utilidades, las reinvierten en el negocio y de esta forma agregan valor al precio de cotización de los títulos.

Ninguna emisora tiene obligación de pagar dividendos. Las que más lo hacen son las empresas “maduras”, que tienen otras fuentes de capitalización además de la reinversión de utilidades. Un pago atractivo de dividendos siempre agrega valor a una acción. Los inversionistas patrimoniales (de largo plazo) deben comparar los dividendos que ofrecen las distintas emisoras, para elegir las acciones en las que les conviene invertir.
Incluso, puede compararse la tasa actual de rendimiento por dividendo de una acción respecto a los beneficios por este rubro que ha dado históricamente. Si la tendencia es a la baja, algunos especialistas aconsejan evitar esas acciones, porque pueden significar un deterioro de la compañía (aunque también podría ser el caso de que decida reinvertir más, en lugar de repartir utilidades).
Dinero Fresco
Existen dos tipos de dividendos:
• Dividendos en efectivo. La emisora otorga una cantidad determinada, misma que se descuenta del valor de las acciones en el momento del pago.
• Dividendos en acciones. La empresa tienen opción de dar a sus accionistas más títulos con un valor equivalente a los dividendos establecidos, mismos que el inversionista puede mantener o vender, o canjearlos por otros títulos nuevos pero de mayor valor (en esta caso hablamos de un split inverso).
En México, la ganancia de capital y los dividendos en acciones están exentos del pago de impuestos, pero la ganancia derivada de dividendos en efectivo sí esta gravada, por lo que tiene que acumularse a los ingresos recibidos en la declaración fiscal.
La recomendación al invertir es a partir de los objetivos financieros de cada inversionista. Algunos analistas aconsejan que hasta 50% del portafolio de renta variable se invierta en acciones que pagan dividendos, con un horizonte de inversión de largo plazo.



