Lo que sentimos nos afecta de forma inequivoca; sin embargo, no todos nos influye por igual. Y esto sucede porque valoramos de distinto modo lo que nos rodea, porque le damos una importancia y peso a hechos y cosas diferentes. Pese a esto, hay pasos que todos podemos seguir para que nuestras emociones sean canales de riesgo y no diques que nos impidan avanzar.
Tiempo para una. “Debemos dedicar -recomienda el coach Juan Carlos Campillo- tiempo para las cosas que nos gustan: familia, viajes, deportes…” De este modo, damos salida a nuestras emociones y necesidades y la frustración, semilla de estrés, no podrá crecer.

Empatía. El experto asegura que hay que tener “más conciencia del papel que jugamos por el otro. Hbitualmente pensamos cómo actúan los demás frente a nosotros y desde alli es muy dificil hacer algún cambio y desarrollar una opción diferente de lo que está sucediendo”.
Comunicacón. No basta con comprender cómo se siente el otro para encontrar una solución al problema, tambíen es necesario saber comunicarlo. Reconocer y proponer soluciones son respuestas proactivas que nos permitirán alejarnos del circulo del estrés.
Fuente: revista Psychologies





