Acabo de firmar un compromiso conmigo: quiero abrir mis sentidos, darme permiso para aligerar el peso de mi mochila emocional, inspirar cada momento, vivir mi presente. ¿Por dónde empiezo mi camino?
Estado prisionero en Auschwitz, el psicólogo Vilktor Frankl descrubió que al hombre se le puede arrebatar todo excepto la última de las libertades: la elección de la actitud personal ante las circunstancias. Sus ideas, plasmadas en El hombre en busca de sentido (Herder), son un himno al optimismo y la felicidad. Ante cualquier situación podemos elegir cómo vivir nuestra existencia, que es una sucesión de oportunidades. Podemos convertir una experiencia en un triunfo interno o pasar la vida como simple expectador.
¿Por qué, ante un mismo problema, unos se hunden y otros se crecen? ¿Por qué unos aman la vida y otros son adictos a la infelicidad? Es todo una cuestión de actitud, pero influyen muchos factores.

Quitar el piloto automático:
Algunos de ellos no los podemos controlar, como nuestro sentido de la supervivencia: “El ser humano tiende a prevenir al máximo, lo cual es muy bueno para anticipar peligros, pero para disfrutar es un obstáculo”, explica Gonzalo Hervás, profesor de Terapia Psicológica de la Universidad Complutense de Madrid. Otro factor es la educación recibida, muestra Elena Font, experta en inteligencia emocional, coaching y PNL: “La actitud ante la vida la aprendemos desde niños. Si nos han hecho constructivos o nos han sobreprotegido, nos marca en la forma de manejar los problemas”. Igualmente afecta el carácter: “Los extravertidos- señala Hervás- son más felices porque tienen una mayor orientación a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas”.
Ninguno de estos factores podemos cambiarlos, pero somos dueños de nuestra actitud hoy y es ahí donde tenemos que trabajar: “Uno tiene que construir esa actitud que no va en nuestro pacr- invita Hervás-; si pone el piloto automático, el 80% por ciento de las cosas positivas que pasan las pierde; al contrario tener la mentalidad abierta de que siempre se puede aprender de los que tenemos alrededor, de la vida y de nosostros mismos favorece a la apertura y a estar en conctacto con la vida. Igualmente que los esquimales tienen hasta 26 formas distintas de ver la nieve, uno se tiene que acostrumbrar a diferenciar 30 ó 50 cosas de las que puede disfrutar a lo largo del día. Si no, al final va a ser todo blanco”.O gris.
Hoy construyes tu mañana:
Para que nuestros sentidos se abran, el primer paso es proponérselo, como señala Elena Font: “Primero hay que tomar la decisión de verdad, un compromiso conmigo por que soy yo quien quiero ser feliz”. Pero esa felicidad no es un concepto general, sino que son pequeños detalles que nos olvidamos de saborear porque vivimos deprisa, olvidando el presente, el aquí y ahora, lo único que tenemos. Font recuerda la filosofia del carpe diem: vive el momento poruq lo que seas mañana es lo que construyes hoy.
Y para vivirlo, el segundo paso, continúa, es “conocernos, hacernos una auditoria de vez en cuando y revisar mi parte emocional- cómo me siento-; la acedémica o laboral -¿me siento realizado?-; la social -¿cómo me relaciono con los demás- y la fisica -¿me cuido?-. Conociéndome sé qué fortalezas tengo y qué debo trabajar“.
Conociéndonos bien también podremos quitarnos más facilmente el peso que solemos llevar en nuestra mochila emocional y que nos bloquea la satisfacciones. “Tenemos un gran armario -explica Hervás-, donde se guardan las frustraciones decepciones, incompresiones… es fundamentalmente abrir y airear este armario de vez en cuando ya que cuando se abre por una sobrecarga el efecto es devastador”.
Llega después otro gran paso, el de exprimir todos los recursos que tenemos en nuestro interior. Compromiso, persistencia, motivación, relaciones sanas, optimismo… son muchas las herramientas que tenemos en nuestras manos. No es fácil, pero tampoco imposible. Porque la vida es superar, es crecer y es también disfrutar, vivir a cada momento, abrir los sentidos. Lo representaba Al Pacino en su papel de ciego en Perfume de mujer, en la que una joven rechaza su invitación a bailar aludiendo que su novio está a punto de llegar. “En un momento se vive una vida”, responde él y la saca a bailar… Un dossier para comenzar a bailar con la vida.
En el laboratorio de la felicidad:
Decía Nietzsche que “quien tiene algo por qué vivir, encontrará siempre el cómo”. La actitud ante la vida es fundamental para nuestra felicidad, últimas investigaciones en torno a la sensación de bienestar lo demuestran, como explica el profesor Gonzalo Hervás: “El sentido de la vida es muy potente. Aporta motivación, seguridad y satisfacción y en las situaciones estresantes protege el estrés. Buscar el sentido de las cosas es una estrategia que permite asimilar situaciones. Y fundamental es también el crecimiento vital. Hay personas que se sienten bien y ya no hacen nada, como si eso se fuera a mantener siempre. El bienestar necesita que la persona esté evolucionando para que se mantega. Ese crecimiento pasa por buscar retos, ver qué puedo aprender de lo que estoy viviendo, pensar en hacer las cosas de otra manera y embarcarse en distintos proyectos, aunque sea algo muy simple”.
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