Si el nivel de descontento por la imagen corporal empieza a resultar conflictivo es fácil:

- Percibir partes del propio cuerpo distintas de lo que en realidad son.
- Estar convencido de que otras personas son atractivas y de que la propia figura o estatura simboliza fracaso.
- Sentirse incómodo ansioso o avergonzado al pensar en el propio cuerpo.
- Pensar mucho tiempo en ese problema.
- Rehuir a ciertas personas o situaciones por no sentirse a la altura.
- Valorar más la imagen de los demás que su personalidad o ideas.
- Evitar hacer cosas que sí se harían si se tuviera otro cuerpo o imagen.
- No atreverse a comentar los sentimientos personales respecto a la propia imagen.



