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Gratitud – Generosidad y confianza – una apuesta segura

by Eleazar on 14 febrero 2010

Son actitudes que podemos dirigir hacia los demàs, hacia uno mismo y hacia la vida y nos ayudan a vivir en plenitud. El psiquiatra Benito Peral descubre el valor que esconde cada una de estas tres sencillas y poderosas palabras.

Amar la vida, disfrutarla, sentir la alegrìa de vivir es algo maravilloso que todos debièramos perseguir. La bùsqueda de la felicidad es el anhelo del ser humano. Algunos afortunados que la encuentran aseguran que el secreto es vivir con sencillez, pero resulta muy difìcil ser sencillo. Hay otras actitudes bàsicas que nos abren a la vida, a los demàs y a nosotros mismos, sin las cuales no es posible vivir plenamente, entre ellas està la gratitud, la generosidad y la confianza.
Gratitud es recibir con alegrìa y compartir esa alegrìa con el que da, es saber dar las gracias. Es una virtud y como tal una excelencia que desgraciadamente no abunda. Ser agradecido supone haber superado el egocentrismo,ese creer que todo me es debido. La gratitud no es posible sin humildad, el egoìsmo y el soberbio son desagradecidos por que no les gusta reconocer lo que reciben del otro y la gratitud es ese reconocimiento. Cuando somos egoìstas nos comportamos como esos agujeros negros de los que hablan los astrònomos, todo lo absorben y no devuelven nada, ni tan siquiera la luz que les llega.
La gratitud està tambièn intimamente relacionada con la generosidad, ambas se complementan y se alimentan. Quien sabe recibir con gratitud, tambièn sabe dar con generosidad. Saber dar supone no pasar la factura y alardear haciendo publidad de lo dado. Dar ostentosamente es casi peor que no dar. Muy distinto es ese dar sin que tu mano derecha sepa lo que hace la izquierda. Dar sin humillar, sin que el que recibe se sienta pequeño, pobre, sin que se note, imprerceptiblemente. Ese dar es compartir alegrìa.

Gratitud - Generosidad y confianza - una apuesta segura

La memoria del corazon:
Pareciera que en un mundo donde casi todo se vende y se compra no hubiera sitio para la gratitud y la generosidad, pero no, afortunadamente, hay gente maravillosa que da sin esperar recibir. La mayorìa, sin embargo, practicamos un trueque, no damos sino que intercambiamos o damos esperando una recompensa futura, lo cual tampoco es generosidad sino inversiòn, “Dichoso aquel que puede dar sin recordad y recibir sin olvidar”, en esta sentencia se encierra la esencia de la gratitud y de la generosidad.
Pero no solo hacia los demas puede volcarse la gratitud, sino hacia la vida en su conjunto. ¡Hay tantas cosas por las que podemos dar las gracias! Asì lo hacìa Mercedes Sosa cuando cantaba “gracias a la vida que me ha dado tanto…”, todos debièramos grabarla en nuestro corazòn, es un canto lleno de alegrìa y gratitud.
La gratitud sirve incluso para afrontar lo màs dificil, la muerte de nuestros seres queridos. La muerte que acaba adueñàndose de todos y de todo no puede aduerñarse de lo que hemos vivido. El duelo se acaba cuando llega serenamente la gratitud, que es la alegrìa por haberle tenido, por haber disfrutado de la persona amada. La gratitud no anula el duelo, pero hace que lo superemos porque consige que pasemos del dolor atroz por la pèrdida ala dulzura del recuerdo. Por eso decìa Epicuro: “dulce es el recuerdo del amigo desaparecido”. La gratitud es la memoria del corazòn.
Si la generosidad es la virtud del saber recibir, ambas generan otra actitud precisa para vivir con alegrìa, la confianza. Tambièn como en la gratitud, la confianza puede estar dirigida hacia los demàs, hacia la vida o hacia uno mismo.
Toda relaciòn humana positiva se sustenta en la confianza, una especie de garantìa. Asì es en todos los àmbitos, en la familia, donde hemos crecido bajo el cielo de los padres en los que confiamos; y en la sociedad, en la que vivimos confiando en valores como la justicia. Asì es en la relaciòn amorosa, en la que exigimos fidelidad para que permanezca la confianza, y en la amistad.
La confianza nos aporta segurid. Es tener fe en la lealtat del otro. Confiar es creer que uno va a ser engañado, ni traicionado. Un niño precisa para su desarrollo de muchas cosas y entre ellas, la confianza. Solo con ella crecerà sin miedos ni angustias excesivas, solo asì podrà tener una infancia feliz y ser un adulto seguro. La falta de confianza genera problemas psicològicos que van desde la inseguridad hasta el paranoidismo. El paranoide es el que que desconfìa de todos, el que interpreta las acciones de los demàs como deliberadamente hostiles hacia èl. Vive en alerta continua.
En el àmbito de la pareja es la confianza mutua la que le da solidez. Y es el engaño, la infidelidad, lo que hace que salte. Cuando falta la confianza surgen tambièn los celos, un sentimiento atroz.
Podemos practicar la confianza en los demàs negando ese maldito y triste refràn del “piensa mal y acertaràs“. Es preferible confiar en los demas, aun a sabiendas de que en alguas ocasiones quedaremos defraudados, que vivir instalados en el infierno de la confianza.

La generosidad es la virtud del saber dar; la gratitud, la virtud del saber recibir, y ambas generan la confianza.

Esculpir la personalidad:
Pero la confianza tiene otra vertiente esencial para poder disfrutar de la vida, me refiero a tener confianza en uno mismo, sentirse seguro, valioso, capaz. Una persona asì no utiliza màscaras intentando aparentar lo que no es, vive en la autenticidad, sin dobleces. No se siente ni superior ni inferior, sencillamente porque no se compara. Vive en el presente, sin nostalgias, asumiendo el pasado y sin estar excesivamente preocupado por el futuro. Se siente satisfecho de si mismo. Tiene un sistema de valores y vive en consonancia con èl, pero es flexible, evoluciona, està abierto al cambio y al crecimiento.

Si nos falta confianza en nosotros tenemos que trabajar con la autoestima. En cada cual, las àreas en las que fortalece seràn distintas. Todos podemos ser escultores de nuestra propia personalidad. Todos podemos conocer cuàles son nuestros defectos màs cortantes y, si las descubrimos, estaremos màs cerca de poder limarlas. Hay quienes para poder mejorar en autoestima tienen que bajar el listòn de sus exigencias y renunciar al perfeccionismo. Otros tendràn que plantarle cara a su juez interno y no sentirse culpables de los errores. Lo ùnico que cuenta es obrar con buena fe y todos tenemos derecho a equivocarnos.
En algunos modelos psicològicos se habla de la “profecìa autocumplidora”. Cuando algo depende de nuestra conducta y pronosticamos que se va a cumplir, aumentan las probabilidades de que ocurra; por el contrario, si pronosticamos que no vamos a ser capaces, aumentaràn las probabilidades del fracaso. Siempre pongo el ejemplo del saltador de altura ante el listòn, concentrado, imaginando su salto, viendo que sobrepasa la altura. Si en vez de hacerlo asì estuviera dicièndose en sus adentros que no es capaz, que seguro que lo tira, que es imposible para èl, la probabilidad de que pueda saltar por encima serà nula. Pues bien,es obvio que tenemos que llevar acabo profecìas autocumplidoras positivas, asì obtendremos mejores resultados y nuestra confianza en nosotros mismos aumentarà. Se trata, en ùltima instancia, de ser optimistas.

¿Què se dice? Gracias:
Ser màs agradecidos no es fàcil, pero uno acaba siendo experto en lo que practica y la gratitud se practica. De niños, nos repetian machaconamente eso de “¿què se dice?” y respondiamos “gracias”. Ahora, podemos tomar conciencia de tantas cosas sencillas que nos pasan inadvertidas en el dìa a dìa y que podrìan despertarnos un gracias. Seria un buen ejercicio decir y escuchar internamente esa palabra, seguro que buscando en nuestro interior encontraremos motivos para pronunciarla. Es una palabra bella que genera alegrìa en quien la dice y en quien la escucha.

Practica la autocrìtica constructiva:
“Lo que has de decir antes que a otro, dìtelo a ti mismo” Sèneca, filosofo latino. 2 a. C. -65

Nacido en la actual còrdoba durante el Imperio romano, este filòsofo expresa sus ideas estoicas a lo largo de su obra. El refràn “Es màs facil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio” “Normalmente vemos en los demàs lo que no nos gusta de nosotrosos- comentala psicòloga Macarena Chias-, y tendemos a dar soluciones a los otros que coinciden con lo que necesitarìamos escuchar para resolver nuestros propios problemas”. Sin querer, proyectamos en el otro aquello que no aceptamos. que no funciona en nosotros. “Somos buenos aconsejando a otros lo que no hacemos con nosotros mismos. Quien se sienta vulnerable tiende a criticar la vulnerabilidad en los demàs”, ejemplifica Mario salvador, Psicoterapeuta. Hay personas màs indulgentes, de cda uno depente descubrir una autocrìtica cosntructiva.

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