Las emociones, como bandadas de pájaros sueltos en nuestros cerebros, anidan, crían, cruzan nuestra conciencia y pueden fácilmente, si no penemos orden, ocupar nuestro espacio de forma arbitraria, dice Punset. Si reprimirlas es negativo, ignorarlas es igual de malo: “Hemos pasado de una educacion my autoritaria a una permisiva. Las dos son igual de malas. la persona permisivo tienen terror al dolor, pero es parte de la vida. Muy a menudo nos enfrentamos al dolor distrayéndolo y esa gestión emocional no funciona. Aunque no tenga ningún evento traumático, tendrán su dosis de dolor (su mascota se morirá, se perderá su partido, etc). No hay nada de malo sentirla, aprende a superar el dolor, habra otras cosas buenas que lo atenuarán.




