Los ETFs son títulos que replican índices, y son un excelente medio para invertir globalmente.
Los Exchange Traded Funds (ETFs), también conocidos como Títulos Referenciados a Activos (TRACs), son instrumentos de inversión que replican índices de renta variable y deuda porque incluyen en su portafolio las acciones o títulos de deuda de índices sectoriales de los principales mercados del mundo, así como renta variable internacional de mercados emergentes, regionales, asiáticos no emergentes, europeo y canadiense, así como de deuda de Estados Unidos y de materias primas internacionales, entre otros.
En México, el volumen e importe negociado de estos instrumentos constata la importancia que va ganando entre el público inversionista. BlackRock es una empresa especializada en la administración de inversiones, y en el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC). George Boone, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de Blackrock, nos dice cómo funcionan los ETFs y a quién van dirigidos.

¿Cuál es el perfil de inversionista que invierte en ETFs?
Cualquier perfil, porque los ETFs son muy versátiles y pueden utilizarse en diferentes tipos de estrategias. Por eso, es común que inviertan en este instrumento desde los inversionistas muy conservadores (con baja tolerancia al riesgo y que buscan una inversión de corto plazo), hasta los más agresivos (acostumbrados a tomar mucho riesgo y con plazos de inversión más largos), ya sean personas físicas o morales.
¿Existe un monto de inversión inicial y de operación mínima?
Para tener acceso a los ETFs se debe invertir a través de una casa de Bolsa: ésta determina el monto mínimo de apertura del contrato de intermediación bursátil. La operación (compraventa de acciones) se realiza de igual manera que una inversión directa en acciones: en el caso de acciones con precio menor a $200 pesos se opera con lotes de 100 títulos. Cuando es mayor a ese precio, se hace con lotes de cinco títulos en adelante. El importe mínimo para operar ETFs es desde un título. Por ejemplo, si el Naftrac tiene un precio de $34 pesos, esas serían la cantidad mínima que se requiere para operar.
Los costos de administración de los ETFs ascienden a menos de 1% anual.
¿Cuál es la diferencia entre invertir en ETFs y en sociedades de inversión?
Los costos en ETFs son significativamente inferiores a los que el inversionista realiza cuando coloca su capital en una sociedad de inversión tradicional. Otro factor importante es la transparencia: el inversionista sabe todos los días cómo se conforma su portafolio, además de que puede ver el comportamiento del índice de referencia que está siguiendo. Pero los fondos y los ETFs son instrumentos complementarios. Incluso, las sociedades tradicionales utilizan los ETFs como bloques para construir y estructurar sus propias estrategias de inversión.
¿En qué rango se ubican los costos de los ETFs?
Un costo es el de administración, que se cobra por el manejo de la cartera –en este caso le corresponde a BlackRock-, y el otro impacta directamente al inversionista y es por la operación es decir, de acuerdo con las decisiones de transacción de ETFs que realice en la BMV. Funciona exactamente igual que la compraventa en directo de acciones. Esa comisión es establecida por la casa de Bolsa a través de la cual el inversionista invierte. La comisión de BlackRock varía por el tipo de activos y el mercado donde se operan los ETFs. Los que están listados en México tienen un costo que oscila entre 0.09 y 0.85% anual.
¿Invertir en ETFs es exactamente igual que hacerlo en acciones en directo?
Operativamente, sí. Una persona que compra o vende ETFs lo hace de la misma manera que lo haría con acciones en la Bolsa. Pero no hay que perder de vista que está adquiriendo un índice y no una acción. En el caso de México se trata de certificados, mientras que en los mercados internacionales tienen características similares a las acciones, con la diferencia de que se compra una canasta diversificada, porque los ETFs siguen o replican un índice.
Si un inversionista está interesado en adquirir títulos de renta variable de EU, donde hay más de 10 mil compañías registradas, tiene que hacer un análisis muy detallado y complejo. Es mucho más fácil hacerlo con ETFs: en lugar de elegir una acción o un grupo de acciones en directo, compra una canasta diversificada, y además diluye su riesgo.
¿Cuál es el nivel de bursatilidad de los ETFs?
Este instrumento tiene menos de 20 años y en México el primero se listó hace ocho. En los últimos 12 meses, el instrumento más negociado en la BMV es precisamente un ETFs: el famoso Naftrac, que Nafinsa listó en 2002. Cada día crece la liquidez de estos instrumentos. La gente tiene más conocimiento de sus beneficios, ventajas y características, y cada vez son más utilizados, por lo que su liquidez va en crecimiento. En los últimos seis meses los ETFs iShares representa más de una tercera parte del volumen operado en la BMV.
¿Qué tan eficiente puede ser un portafolio de inversión utilizando únicamente ETFs?
Son muy eficientes porque permiten entrar y salir de un mercado en particular de una forma muy ágil. Pero no sólo eso, sino también participar en activos que de otra forma sólo serían accesibles para los inversionistas institucionales, debido al monto de inversión que manejan. Y no me refiero a un instrumento muy sofisticado, sino a uno de renta fija mexicana emitida por el Gobierno federal como lo udibonos, por ejemplo, que se han vuelto muy atractivos para la gente por que pagan una tasa real. Pero participar en ellos es complicado, porque requieren montos elevados de inversión. Nosotros manejamos el UDITRAC, que pretende replicar un índice de renta fija de esa clase de activos. Cualquier inversionista puede participar en él de una forma eficiente a partir de montos muy pequeños.
Generalmente se recomienda que un portafolio conservador no invierta más de 10% en acciones. ¿Aplica de manera similar si se hace a través de ETFs?
Lo más importante es el perfil de inversionista. En México hemos encontrado que las carteras de inversionista patrimoniales –personas físicas con inversión a largo plazo, de 10 años en adelante- tienen un componente de entre 20 y 25% en renta variable, y en el resto en renta fija. El porcentaje depende de sus objetivos. En otros mercados más sofisticados, como EU, en la parte de renta variable la composición puede ser mayor a 50%. En nuestro país hay un rezago en cultura financiera. Hay mucho miedo y desconocimiento. Incrementar o no la participación en renta variable va en función del horizonte de inversión y de la aversión al riesgo de cada inversionista.
¿En un ETFs de deuda mexicana. Cinco de ellos son de deuda gubernamental y de características muy particulares: uno es de cetes, otro de udibonos, otro de UMS o deuda soberana del Gobierno Mexicano, y dos de bonos M de tasa fija. Todos ellos tienen un mismo emisor (el Gobierno Federal) y tienen perfectamente bien definido el plazo de los subyacentes (para cetes va de 28 días a un año, y los bonos tenemos uno a tasa fija (el M5), que va de uno a cinco años, y otro de cinco a 10 años (M10)
Los ETFs están dirigidos a cualquier inversionista y no requieren de altos montos de capital.
El sexto ETF, que de hecho es el primero de deuda corporativa con grado de inversión que se listó en México en 2009, es el Corptrac, que replica una cartera de bonos en pesos emitidos por empresas mexicanas. No es un réplica total del índice. El ingreso de un bono al portafolio lo decide el administrador con base en su liquidez
¿Qué recomendación le das a los lectores de Inversionista para que inviertan de manera más eficiente?
Les recomiendo que estudien y conozcan bien en qué invierte. Ya hemos pasado varias crisis y la de 2008 fue terrible, y mucho fue por falta de conocimiento de los inversionistas. Pero también porque algunos supuestos profesionales financieros se aprovecharon de ese desconocimiento, prometiéndoles cosas que no podían cumplir.
Mi recomendación es que se acerquen a su asesor y que platiquen con él, dialoguen, aprendan y lean. Warren Buffer, el gurú de las inversiones y el tercer hombre más rico del mundo, tiene un frase que todo mundo repite: “Yo no invierto en algo que no conozco”. Ojalá que todos actuáramos un poco más de esta manera.



