En todas las situaciones podemos encontrar su lado positivo. Ser despedido del trabajo puede ser la oportunidad que buscamos para cambiar el rumbo de nuestras vidas.
Pese a todas las referencias que se puedan encontrar sobre la ya famosa frase “en chino crisis significa oportunidad”, nada está mas lejos de la verdad. Aquí, y también en la China, crisis significa crisis. ¿Por qué comenzar así este reportaje? Porque enfrentarse al problema con la mente clara y sabiendo de lo que está ocurriendo es el primer paso para hallar una solución. Y el segundo es comprender que estar en paro no significa quedarse en casa con los brazos cruzados. Al menos eso es lo que piensan Iñaki Gonzáles (28 años, soltero y sin hijos) y Nerea Molina (36 años, separada, dos hijos).Ambos se quedaron sin trabajo hace menos de un año, y cada uno por su lado tomó la decisión de aprovechar el tiempo. “Siempre me interesó el diseño gráfico, pero nunca tuve la oportunidad de estudiarlo –explica Nerea-. Hay cursos gratuitos de capacitación, y los que no lo son ofrecen descuentos o la posibilidad de pagarlos cuando se consiga trabajo. Son oportunidades que hay que aprovechar. Quiero cambiar mi perfil profesional para cuando el paro se acabe.” Adaptarse al medio, evolucionar. En momentos de crisis hay que saber cambiar. “La crisis es un momento decisivo para descubrir facetas nuevas en cada uno –asegura la psicóloga clínica Elena Borges-. Hay que centrar los esfuerzos en reinventarse. Hacer un listado de las habilidades propias. No en cuanto a los deseos, sino a las posibilidades, pues hay que ser realista. Luego evaluar ventajas y desventajas. Pero nunca hay que quedarse paralizado.” Aquí está una de las claves, según Vicens Castellano, especialista en conflictos financieros: “Sea lo que sea lo que uno haya hecho para encontrar trabajo, y sea lo que sea que uno podía haber hecho pero no hizo, no ha dañado resultados hasta el momento, por lo que es obligado hacer algo distinto. Sin duda, las decisiones que vamos tomando a lo largo de toda nuestra vida configuran nuestra historia”.

Tomar las riendas
Las decisiones de Iñaki lo llevaron fuera del país. “Cuando me quedé sin trabajo, lo primero que supe fue que no quería quedarme quieto. Sabía que no era el momento para buscar, pero también estaba seguro de que debí hacer algo. Algo que me sirviera para el futuro. Y me fui a Sudamérica. Allí una miga mía tenía un proyecto personal: construir una escuela en zona marginal. Y pensé que con el dinero del paro podía vivir mucho más tiempo allí. Y no lo dudé. Me tuve que enfrentar con mi familia y hasta conmigo mismo (“¿De qué va a servirme?, pensaba”). Pero una vez allí, comencé a escribir mis impresiones y experiencias a mi familia y amigos. Y no sólo les contagie el orgullo, también la voluntad de ayudar. Claro que ninguno vino a levantar ladrillos, pero al menos enviaron algo de dinero (risas).”
“En tiempo de crisis- confirma Borges- los lazos familiares son un apoyo fundamental, imprescindible. Si ellos señalan o desconfían, todo se tambalea. Así como es un momento para conocerse, también lo es para conocer a nuestros seres queridos. Y es que la unión familiar hace la comprensión”.
Otra baza fundamental con al que hay que contar es la de la organización. Es lo que asegura Nerea; “Muy pronto me di cuenta de que esta sin trabajo era un trabajo: no sólo por organizar la vida de mis hijas, sino porque me puse como meta buscar subsidios, cursos de formación, créditos, todo lo que me sirviera para que, cuando tuviera que buscar trabajo nuevamente, mis herramientas fueran más sólidas”, Vicens Castellano asegura que ése es el mejor camino: “Traza un plan de acción. No importa lo que has hecho, importa lo que hagas ahora. Si improvisas y un día hacer una llamada, otro día manda un currículum vital y otro día hacer una llamada, otro día das una vuelta por un polígono, no estás siendo sistemático y estás perdiendo oportunidades. Determina qué acciones especificas puedes hacer, decide qué cantidad de currículum a la semana vas a entregar, cuántas llamadas harás y a qué persona vas a pedir apoyo… y luego hazlo”. Aunque pueda ser duro, hay que pedir ayuda a nuestro entorno.
Aprende a pedir ayuda
“De algún modo, todas las experiencias que escribí a mis contactos tomaron vida propia y comenzaron a circular por la red. Así empezó escribirme gente que yo no conocía. Amigos de mis amigos que estaban dispuestos a colaborar de algún modo. Y así logré conectarme con distintas ONG que realizaban una tarea similar –nos cuenta Iñaki-. Hoy sé que cuando regrese tengo varias entrevistas con algunas de ellas.”
Y es que la familia y los amigos no sólo pueden ayudar, sino que deben hacerlo. Según Castellano: “Básicamente en dos áreas: logística y motivación. Logística significa ayudar a redactar un currículum más competitivo, a preparar el role play de una entrevista de selección, a diseñar un guión para buscar trabajo por teléfono. Motivación significa animar, dar confianza escuchar los miedos y las preocupaciones, estar al lado de esa persona, no reprochar, no señalar con el dedo”.
Cuando se acaba el subsidio
Pese a que no es una situación nada agradable, la finalización de la prestación por desempleo tiene un aspecto positivo: se sabe cuándo termina. Esto quiere decir que no podemos anticipar a ese día con algunas medidas.
La clave es aprender a ahorrar. Para Vicens Castellano: “Tenemos que pagarnos primero a nosotros. Que es justo lo contrario de lo que hace la mayoría de personas: primero pagan a sus acreedores (Luz, gas, teléfono, peluquero, pañadero…) y luego intentar ahorrar…, pero claro, así no se puede, porque no queda nada para ahorrar. Nosotros lo haremos al revés: primero nos pagamos un 10% de nuestros ingresos (un 10% del paro si es el caso) y lo ponemos en una cuenta aparte que no tocaremos. Luego ajustaremos nuestro estilo de vida para seguir adelante con el 90% restante de nuestros ingresos.” Este dinero, aunque sea poco al principio, debería ponerse en una cuenta que nos dé algunos beneficios. Puede que 30 euros por mes no parezcan mucho, pero sumado a otros ahorros.




