A la hora de ponernos en marcha debemos tener en cuenta una serie de medidas para que la excursión a la montaña no se convierta en un problema.
La ropa
La comodidad es fundamental y, por tanto, debemos evitar cualquier prenda ceñida que nos impida una circulación fluida de la sangre. Dependerá de la temperatura y clima de la temporada en que salgamos al monte. No se debe olvidar ropa seca, para cuando terminan las marchas. Calcetines de montaña y unas botas de media caña, que no sean rigidas, son indispensables. No utilizar nunca zapatillas de deportes, Un bastón es fundamental para facilitar los apoyos. El chubasquero es práctico en invierno por la lluvia y en verano por las tormentas.

El gorro siempre nos protegerá del calor, así como la protección solar de las quemaduras del astro para la piel y los labios. No olvidar unas gafas de sol.
La alimentación
No hay nada especial a la hora de preparar un menú para irse de excursión. “lo que nos apetezca”, dicen los expertos. Bocadillos, sandwiches, fruta o barritas energéticas… a gusto del excursionista.
La bebida
Este apartado es importante. Hay que beber antes de tener sed, porque se suda y conviene estar bien hidratado. Tiene que haber un equilibrio. La doctora Nieves Palacios, del consejo Superior de Deportes, afirma que “se debe beber cada 15 o 20 minutos en pleno ejercicio. Agua y bebidas isotónicas son buenas. Despues del ejercicio, el sodio y potasio sirven para recuperar”.
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