- Seguridad. Siempre debe mostrar la máxima confianza en sí misma.
- Empatía. Debe ponerse en el lugar del pupilo para que este entregue.
- Escucha atenta. Debe mantener el contacto visual, son reir en el momento apropiado, evitar distraccciones y repetir de vez en cuando lo que el interlocutor ha dicho.
- Autocontrol. Debe evitar la tentación de sentirse una estrella, ser protagonista y verter sus opiniones. La desmesura y la continencia verbal están prohibidas. Tampoco puede contagiarse de los problemas que trata de solucionar
- Iniciativa. Debe buscar por distintas vías que el cliente se involucre desde la ilusión y el realismo.
- Influencia honesta. Debe contar con autoridad moral. Si el coach no ha conseguido un alto nivel de redebilidad por sus conocimientos, el dominio del proceso, el ejemplo personal y la vivencia de valores compartidos, poco podrá hacer para conseguir que el pupilo alcance sus objetivos.
- Motivación personal. debe reconcoer que su discipulo hace en positivo.
- Dar solución a pensamientos negativos. Es necesario para que no surjan otros nuevos en el cliente.
- Evitar algunos sentimientos. Debe impedir que el asesorado pronuncie frases como “no se ven resultados” o “tengo miedo al error o al exito”.
- Objetivos de safiantes. Debe atraverse a asumir riesgos calculados, así como a recabar la información necesaria para reducir la incertidumbre.
