Mente saludable

by Eleazar on 25 Noviembre 2009

Una persona mentalmente equilibrada sabe dejarse llevar y disfrutar del presente sin renunciar al futuro; es una hedonista de larga duración.

Según la llamada terapia racional-emotiva, los problemas fundamentales de los seres humanos las causan pensamientos irracionales distorcionantes que es necesario combatir. Una persona mentalmente sana sería aquella que ha logrado desterrar esos pensamientos, a lo que pueden ayudar las siguientes actitudes:

Mente saludable

Flexibilidad. Un individuo sano tieen ideas flexibles y pluralistas, se siente abierto al cambio y no es rigido en sus planteamientos.

Responsablidad emocional. Asumir que también somos en parte responsables de los momentos negativos y levar el control y las riendas de nuestra vida incluso en los trances más dificiles.

Interes propio. Las personas emocionalmente sanas se interesan en primer lugar por si misma. Sus necesidades están un poco por encima de las de los demás y sólo se sacrifican hasta un punto que no les perjudica.

Autoaceptación. Aceptarse a uno mismo de forma incondicional es un sintoma de salud mental. Gustarse por el simple hecho de seguir disfrutando de la vida sin evaluarse ni compararse con uno mismo en otras circunstancias o con los demás.

Hedonismo de larga duración. Los sujetos bien adaptados aspiran a conseguir los placeres del presente y del futuro; son hedonistas, saben disfrutar del aqui y ahora pero no sacrifican el mañana por el bienestar pasajero de un momento.

Compromiso en ocupaciones creativas. Que nos hacen salir de nosotros y usar el pensamiento para algo más util que el autoanálisis.

Alta tolerancia a la frustación. Un individuo sano asume sus equivocaciones y se concede el derecho de cometerlas. No se siente culpable, sino responsable.

Antiutopi. Se trata de aceptar el hecho de que las autopias son inalcanzables y de que nunca se puede conseguir todo lo que se quiere ni evitar todo el dolor.

Autodirección. La gente sana asume la responsabilidad de su vida y no suele necesitar la ayuda de los otros.

Capacidad de asumir riesgos. No tienen miedo a arriesgarse porque el fracaso no les hunde.

Aceptación de la incertidumbre. Un sujeto equilibrado sabe que vivimos a expensas del azar y que no hay forma de tener certezas absolutas acerca de lo que va suceder. Aceptar la incertidumbre como algo fascinante.

Pensamiento cientifico. Los individuos sanos tienden a ser más objetivos, cientificos y racionales que los que tienen alguna alteración. Son capaces de tener sentimientos profundos y de actuar correctamente, pero saben canalizar sus emociones para alcanzar sus metas.

Interes social. Es necesario proteger los derechos de los demás y favorecer la vida en sociedad para crear un mundo en el que nosotros mismos podamos vivir cómodos y felices.

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