Mucho se habla de motivación y de sistemas de retribución y poco de los efectos concretos y actitudes que acarrean. Algunos piensan que con establecer unos objetivos generales ya está todo hecho, cuando la realidad es que hay que tener en cuenta qué tipo de actitud se está fomentando entre los empleados.
Estrategias equivocadas
Por ejemplo, “si se premia con un bonus relacionado con la venta a corto plazo, se obtendrá buenos resultados a corto plazo, pero en detrimento del medio plazo y, en lugar de conseguir una empresas más rentable, habremos cavado nuestra propia fosa”, dice Paco Muro en la edición modificada de El gran Secreto de la Motivación. Para no equivocarse, Muro aconseja recompesar:

- Soluciones sólidas en vez de chapuzas de urgencia.
- Arevimiento en vez de cautela excesiva.
- Creatividad e innovación en vez de conformismo.
- Acción decisiva en vez de parálisis por el análisis.
- Trabajo inteligente en vez de mera laboriosidad aparente.
- Simplificación en vez de complicación inútil.
- Y colaboración en equipo en vez de trabajar unos contra otros.