Obstaculos que nos impiden alcanzar nuestro destino

by Eleazar on 12 Noviembre 2009

El sentimiento de culpa, el miedo al fracaso, unas expectativas familiares frustrantes… son algunos de los obstáculos que pueden impedir que cumplamos nuestro destino.

Durante El Proceso, novela que pone en escena el absurdo de la existencia, Kafka nos propone una larga parábola. Resumiendo: un hombre pide al guardían de la puerta  que le de permiso para entrar. “Es posible -responde el centinela-, pero no ahora. Si realmente lo quieres, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda esto: soy poderoso.” El hombre se instala en un taburete esperando el permiso. Los decenios pasan. Moribundo, el hombre interroga al guardián: “¿Cómo es que durante todos estos años nadie más que yo ha pedido entrar?”.”Nadie más que tú podia entrar porque esta entrada te estaba reservada. Me voy y cierro la puerta” , responde el guardián.

Como el guardián, la vida no nos dice nunca claramente no; nos corresponde a nosotros forzar la puerta de nuestro destino.

Obstaculos que nos impiden alcanzar nuestro destino

La culpabilidad
¿Qué teme ese hombre? ¿Qué tememos cuando renunciamos a seguir nuestro propio camino? A traves de su teoría del complejo de Edipo, Freud nos enseña que desear supone el enfrentamiento con la carencia, con el riesgo de obtener un no como respuesta, y sobre todo, con la culpabilidad. Los primeros deseos son transgresores, porque nuestros elegidos como objeto de amor -el padre y la madre- están prohibidos.
Nuestra vida de seres humanos anhelantes parte de una falta, un fracaso, una frustración. Esta primera experiencia es para algunos tan dolorosa que optan definitivamente por la pasividad, esperando que otro les dé la posibilidad de existir. O que ocurra un milagro.

Para fomentar la confianza y la autoestima, elementos fundamentales para realizarse, nada peor que unos padres sobreprotectores, incapaces de dar a sus hijos la sensación de que tienen poder de desición. Observando a pacientes con progenitores así, Martin Seligman, uno de los fundadores de la psicología positiva, ha elaborado la noción de “impotencia adquirida”, constantando que dichos pacientes tienen en común el pensar que su margen de actuación sobre su propio destino es inexistente.

El miedo al fracaso
Muchas veces no nos atrevemos a perseguir nuestros sueños por miedo a no alcanzarlos. Como explica la Consol Iranzo: “El miedo es una emoción básica, y como tal es positiva porque evita que nos suceda algo, nos protege, pero un exceso de miedo nos paraliza. Tenemos miedo a lo desconocido, a explorar nuevos territorios, a tener que demostrar nuevamente lo buenos que somos, al fracaso, a que no nos quieran, etc.

El deseo de los otros
Distinguir cuáles son nuestros deseos de aquello que los demás esperan de nosotros y decidir según nuestro propio criterio es necesario para ser dueños de nuestro destino. Como explica Iranzo: “Si les hacemos caso sin más puede que no nos atrevamos a emprender el camino que queremos y que no asumamos la responsabilidad de nuestras acciones. Además nos sentiremos frustrados, y esto puede llegar a generar resentimiento”.

Fuente: revista Psychologies

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