Los obstáculos se presentan en dos sentidos. Primero, están las marcas que han desarrollado toda una estrategia mercadológica para convencernos de que realmente necesitamos determinado producto, pues apelan al deseo de pertenencia o reconocimiento que todos tenemos.
Por otro lado, existe la limitada visión de los proveedores de productos de ahorro e inversión que no han sido capaces de presentar su oferta en un lenguaje claro y accesible para todos los niveles de la población. El temor a utilizar productos financieros viene del desconocimiento y desconfianza.

¿Cómo vencer esos obstáculos en un mundo en el que la mercadotecnia y las modas de consumo son cada vez más fuertes?
La acción más importante que debemos tomar es establecer prioridades. Cuando descubrimos qué es lo que verdaderamente nos importa es más sencillo mantenernos alejados de la fiebre de consumo. Pero debemos tener cuidado y no confundirnos. La salud financiera está peleada con todas las compras, sólo con la que hacemos impulsivamente, sin planear que acaba costando mucho más, producto de un crédito mal manejado.



