Conseguir que la vida laboral, personal o familiar no se invadan entre si es cuestión de organización “Nunca hay un control absoluto, pero si tratamos de distribuir el tiempo según nuestros deseos y necesidades, generaremos una tendencia que nos hará sentirnos mejor”, explica Luis Muiño. Para determinar cuál es nuestro ritmo, podemos hacer un diario con lo que hacemos y el tiempo que le dedicamos. Tras una semana, analicemos lo apuntado para determinar con qué estamos de acuerdo y qué nos gustaría cambiar teniendo en cuenta las expectativas. Después de saber lo que queremos y en qué nos equivocamos, Muiño propone algunas herramientas para ser asertivo:

Banco de nieblas: Se trata de diluir y quitar importancia a los reproches que alguien utiliza para no escuchar nuestras demandas. Funciona muy bien en personas que responden a las críticas con críticas y a las preguntas con preguntas.
Disco rayado: Consiste en repetir una misma idea cuado estamos negociando con alguien que nos intenta confundir nos lleva la contraria. Es una técnica defensiva y no de ataque, al practicarla debemos permaneces tranquilos.
Preguntas socráticas: Se emplea para conseguir que el otro se autoconvenza de que no tiene razón. Consiste en hacerle preguntas para que se dé cuenta, al contestarlas de que está equivocado. “El ser humano es muy adaptativo. Los cambios no son difíciles, pero si lentos”, afirma. Cuando una persona no cambia, es porque no quiere, esta cómodo en sus rutinas, no está dispuesto a esforzarse o no tiene ánimo para modificar las cosas. Para mejorar la situación debemos, además de actuar de forma asertiva, procurar ser constantes, adaptativos y positivos. Establecer fechas para conseguir nuestros fines puede ser un poder o estímulo: “Si no hay plazos, no suele haber voluntad de cambio”, concluye






