No estamos predeterminados.
Todo es posible, todo está a nuestro alcance. Pero antes de lanzarnos a perseguir nuestros sueños más personales debemos empezar por hacernos las preguntas adecuadas.
¿Cuál era tu sueño de niña?
Intenta recordar nuestros sueños de infancia y ver si nos hemos dirigido en esa dirección nos puede ayudar a reconducir nuestra vida. Muchas veces los deseos de la infancia están condicionados por nuestro entorno. También debemos ser conscientes de cómo cambiamos y aceptar que nuestros anhelos también lo hacen. Como indica la coach Consol Iranzo: “Nuestra experiencia y conocimientos nos enseña que no siempre queremos lo mismo. Las demandas cambian y las expectativas también”.
¿Qué te apasiona?
Antes de sacudir nuestra existencia, es importante saber qué es lo que queremos. Tal y como nos cuenta el psicólogo Damipan Ruiz “Lo que deseamos lo podemos detectar a través de la emoción que nos produce, por ejemplo, pensar en ello. Lo que nos impone el entorno a veces coincide con lo que deseamos y otras no. Es preferible en toda ocasión optar por nuestros deseos siempre y cuando les demos tiempo a madurar para que no sean ni un capricho ni un impulso momentáneo. Una vez sepamos verdaderamente lo que queremos, lo mejor es apostar por ello y perseguirlo con constancia e inteligencia,” El esfuerzo nos hará capaces de ser felices, de vivir de acuerdo a nuestros valores, en difinitiva, de ir más lejos.
Diseñar la visión personal es uno de los trabajos más potentes de transformación, ya que nos permite hacer un camino que ya hemos soñado

¿Qué harías si te quedaran tan sólo unos dias de vida?
Los dramas son muchas veces reveladores porque la noción de urgencia acelera el proceso de reflexión profunda sobre uno mismo. Como nos cuenta Begoña Vázquez, executive coach: “Ante situaciones limite normalmente conectamos más con nuestros deseos auténticos, y esas ocasiones en la que nos encontramos en un “quiebre” son los momentos ideales para comprometernos con lo que queremos ser y dejar nuestras limitaciones a un lado”. A veces imaginamos en una situación dramatica, como por ejemplo si nos anunciaran que nos quedan sólo unos días de vida, puede ayudarnos a saber qué es lo que que realmente nos importa.
¿Qué es lo que no quieres?
Saber qué es lo que no nos gusta, lo que nos hace sentir mal, es un primer paso para averiguar qué es lo que realmente deseamos. En palabras de Consol Iranzo: “Deberiamos saber exactamente qué es lo que no nos satisface. Después de analizar las causas y reflexionar al respecto, es el momento de decidir qué es lo que no queremos”. atrevernos a mirar en nuestro interior y ser honestos con nosotros mismos es la clave a la hora de averiguar qué situaciones no queremos que se vuelvan a repetir. Y, sobre todo, ser conscientes de que tenemos elección. “Muchas veces no nos paramos a pensar qué es lo que realmente nos gusta y simplemente aceptamos aquello que nos proponen, nosotros debemos seleccionar y ser responsables de nuestra decisión.”
¿Cómo te ves dentro de unos años?
Imaginarnos en el papel que nos gustaria desempeñar en nuestras vidas no cuesta nada y nos puede ayudar a darnos cuenta de nuestro potencial. Como explica Begoña Vázquez: “Una de las formas de trabajar la generación de posiblidades es a través de la visión de futuros, es decir, pensar en qué queremos conseguir. Sin esta visión tendremos la sensación de ir a la deriva”. Una proyección en el futuro que nos ayudará a saber cuál es el camino que debemos seguir. “El ejercicio de diseñar la visión personal es sin duda uno de los trabajos más potentes de transformación, ya que nos permite hacer un camino que ya hemos soñado”, resume Váquez.
Fuente: revista Psychologies








