Es vivir la vida que quieres sin tener sobresaltos por el dinero. No es necesario amasar grandes fortunas sino tener lo suficiente para no depender o poner nuestra tranquilidad en manos de terceras personas. Necesitamos entender también que lo anterior no significa lo mismo para todos, pues cada uno tiene sueños diferentes. En mi opinión, creo que es imposible seguir recetas de riqueza o abundancia. Nuestros deseos y recursos no son iguales a los de los demás, por lo que debemos trabajar en descubrir cuál es el tipo de vida que deseamos tener y con base en eso trazar un plan para conseguirlo.

La salud financiera se logra cuando sabemos hacia dónde vamos, porque así podemos identificar cuáles son los recursos que necesitamos. Quizá sea necesario saber más de finanzas para poder tomar mejores decisiones de ahorro o inversión. Sin embargo, también debemos cambiar los pensamientos que nos limitan cuando nos decimos a nosotros mismos que es imposible lograrlo y estamos convencidos de que somos incapaces de obtener mayores ingresos.
¿Cuáles son los mitos alrededor de la salud financiera?
Existen varios. El primero y más arraigado es creer que sólo los millonarios tienen salud financiera. Para sorpresa de muchos existen personas con altos ingresos cuyo nivel de consumo los hace vivir prácticamente al día, mientras que hay personas sin abultadas cuentas que viven una vida muy tranquila en cuestiones de dinero. La salud financiera es para todos, no importa la edad o el nivel de ingresos. Otro mito recurrente es que es mejor vivir sin deudas, cuando lo cierto es que hay algunas que nos permiten incrementar nuestro patrimonio (una hipoteca, por ejemplo) o independizarnos profesionalmente, por lo que podemos afirmar que las dudas no son malas: lo malo es no saber administrarlas.



