Carta de Maria Jesús Álava
No te conozco personalmente, pero estoy segura que eres una persona sensible y humana, llena de tristeza y de sufrimiento de autenticidad y de nostalgia… Siento ese dolor que te impide respirar y te hace pensar en la muerte como una salida, un descanso a tu desgarro actual.
Quizás hace tiempo que has perdido la esperanza y las ganas de vivir.

Como persona que estoy muy cerca del dolor, creo intuir los pensamientos que martillean tu mente. Es posible que pienses “que ya nada merece la pena”, “que no hay solución”,”que no puedes mas”,”que no te quedan fuerzas para seguir luchando”…
Tú sabes que algún momento de tu vida tus pensamientos fueron distintos. Me pregunto qué pasó con tus sueños, dónde quedaron los proyectos que tanto deseabas. Tú, que has sido capaz de sobreponerte y llenarte de energia y de fuerza, ahora crees que ya nada es posible.
No te voy a pedir que pienses en las personas que aún te quieren, ni que te concentres en los proyectos pendientes, sé que eso te produce dolor, pero si cieras los ojos, si coges aire despacio y profundamente, si paras la respiración dos o tres segundos antes de expulsarlo, sentirás una energía agradable dentro de ti. Aún te encontrarás mejor si en esos momentos traes a tu mente una imagen tuya que te guste, una instantánea donde sientas como tus ojos están llenos de luz. Concéntrate por favor en tu rostro sonriente, en tus ojos brillantes, en lo que sientes cuando tu cara se ilumina y ¡atrapa con fuerza esa sensación!, que puede ser muy interna, incluso muy fisica, pero que hará que quieras respirar más y más veces sintiendo esa energia, ese bienestar que tanto mereces y tanto necesitas. Llevas mucho tiempo respirando con dolor, concédete un descanso, respira intensamente y expulsa el aire con fuerza, a través de la boca. ¡Verás como te sientes mejor! y recuperas un poco de ilusión y de esperanza.
Te mando todo mi efecto, y un abrazo lleno de cercania y de sentimiento
Fuente: revista Psychologies





