Solucionar conflictos

by Eleazar on 24 Noviembre 2009

Surgen en el día a día. Entender qué es un conflicto y cómo se genera es básico. Pero también, tomar conciencia de las repercusiones para uno mismo y aprender estrategias que nos sirvan para resolverlo.

Hay ocasiones en la vida, y no pocas, en las que entramos en conflictos con alguien cercano, ya sea en el trabajo, en nuestro entorno familiar o en el círculo de amigos. “Lo primero es saber diferenciar entre conflicto y problema -comenta Miguel Angel Romero, experto en desarrollo personal y socio-director del grupo Actitudine-. Para que genere un conflicto ha de haber una diferencia entre dos o más partes. Es decir, yo quiero alcanzar algo y no puedo lograrlo por oposición de una parte. Ademas, y al contrario que en el problema, en el conflicto intervienen las emociones: tensión, agresividad, pesadumbre, desacuerdo.
Es probable que nunca logremos salvar la diferencia que mantenermos con el otro, pero si tenemos la capacidad de intentar estrategias que nos sirvan para resolver ese conflicto y afrontarlo de manera positiva”. Para lograrlo hay una serie de pasos a seguir, ya sea un conflicto grupal (casi siempre en el ámbito laboral), interpersonal (pareja madre e hijo, dos amigos) o intrapersonal (exclusivamente nuestro).

Solucionar conflictos

Ideas claves
* Sintonizar, crear un clima de confianza.
*Escuchar y separar el grano de la paja.
*Valorar las necesidades de ambas partes.
*Generar alternativas.
*Superar objeciones.
*Llegar a un espacio de encuentro y agradecer.

¿Quién se salvará?
Para empezar, en cualquiera de los dos supuestos, hay que experimentar el conflicto mediante una actividad. ¿Cómo? En la mayoría de los casos de conflictos grupales Miguel Angel Romero pone en prática La balsa.
Un naufragio, 20 personas y una balsa (una mesa, en este caso) en la que solo caben 14. “Les damos un rol a cada uno (monja, madre de familia, ejecutivos agresivo, famoso, etc.),y en 15 minutos les obligamos a decidir quiénes serán los seis que abandonen la balsa. Y es aquí donde salen a la luz las estrategias personales de cada uno que, obviamente, provocan distintos resultados”, cuenta Romero. El conflicto está en marca; ahora toca compartir a experiencia vivida. De dos formas: intrapersonal (¿qué me dije cuando me plantearon el conflicto?, ¿que senti?) y otra externa (¿cómo actué al final?). Con ambas variantes se elabora el mapa, imprescindible para seguir adelante, y en el que se reflejan valores y creencias (no es justo que la madre muera o puesto que la monja tiene fe, que sea ella la que se tire al mar), emociones (rabia, culpa, resentimiento) y actuaciones (he sido capaz de tirar al otro o, por el contrario, he preferido ahogarme con él). “Hay que tener en cuenta que el mapa interno de cada uno dista mucho del mapa real -aclara Romero-. La distorsión es inevitable: percibimos (y nos hacemos una representación interna), pensamos (según nuestros propios modelos) y sentimos (según nuestro estado emocional) para, finalmente, actuar”.

Diferentes modelos
Por eso, hay que estar dipuestos siempre a ampliar el mapa propio, a abrirse al mapa de nuestro interlocutor, centrarse en los hechos, evitar interferencias y emociones, buscar una visión compartida y lograr un consenso para actuar.
El test de Killman es un elemento de evaluación muy útil en esta terapia: plantea a 30 situaciones en las que se da a elegir entre dos opciones par resolver conflictos. Hay que responder pensando en cómo solemos actuar y no en cómo nos gustaría hacerlo. Así, descubrimos cuál es nuestro estilo de tratamieto del conflicto (competitivo, de colaboración, dispuesto a pactar, etc.) y sabremos desde dónde abordarlo. El modelo que más satisfacción proporciona es, sin duda, el de colaboración: ambas partes ganan algo. Una cuestión más: ¿podemos reducir un conflicto antes de que se convierta en crónico? Por supuesto que si. Comunicarse, establecer reglas y salvar diferencias es básico. Si logramos hacerlo a tiempo, evitaremos situaciones más enconadas en el futuro.

Estilos de tratamiento del conflicto
A la hora de enfrentarse a un conflicto, hay cinco opciones de conducta. Dependiendo de la que se elija, el resultado final seá muy diferente. Estas son las posiblidades:
Competir: se piensa en ganar y se utilizarán todos los recursos necesarios para ello, incluyendo una alta agresividad. El objetos es VENCER.

Acomodar: cedo en mi interés por conseguir un acuerdo y la otra parte sale más beneficiada. se desea la paz antes que la vitoria. Estamos ante una actitud de CONCEDER.

Eludir: ¿conflicto, qué conflicto? Uno está convencido de que no existe y lo va postergando, lo ignora, No está. se trata de DILATAR.

Compromiso: Yo cedo y tú cedes, yo gano algo y tú ganas algo. Mas vale un mal acuerdo que ninguno. El objetivo es PACTAR.

Colaborar. ¿cómo podemos ganar más ambos? Las dos partes están en cotra del conflicto y tratan de buscar la mejor solución, que sea creativa y flexible. El resultado es SATISFACCIÓN

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