Usa el silencio a tu favor. En general, la persona que está tranquila durante una negociación guarda silencio, mientras quien se siente nervioso y busca imponer su posición habla sin parar. Para lograr tu objetivo, mantén la calma (aunque sea aparente) y tu interlocutor pensará que tu posición es seria y valiosa. Cuando más tranquila sea tu voz y pausados tus movimientos convencerás más fácilmente.

Evitar decir “yo”. Si esperas que la persona que está frente a ti acepte algo que considera inadmisible, debes sustentarlo de forma objetiva. No digas “yo creo” o “yo pienso”; en vez de eso emplea como sostén criterios lógicos e irrebatibles.
Buscas apoyos (literalmente). En vez de juguetear con la pluma, apoya las menos en el escritorio, la mesa a los reposabrozos del sillon. Te brindará a plomo y tus palabras sonorán más convincentes.




