Ahora que la crisis ha hecho que las cartas de despido se multipliquen, es el momento de actuar para evitar encontrarte con una encima de la mesa.

La situación económica actual está poniendo en peligro el trabajo de muchos. Pero no el de todos. El favorito del jefe, el mejor vendedor de la empresa y el más activo de la oficina seguro que no va a perder su puesto (bueno, casi seguro). Como los expertos auguran que las cosas aún van a empeorar más, conviene que empieces a poner en práctica todas las fórmulas para aferrarte bien a tu silla. Aquí te ofrecemos cinco estrategias que son clave para no perder el trabajo.
Siempre positiv@
Ponte en el lugar de tu jefe, ¿de quién de desprenderías primero: del tipo alegre que siempre tiene una sonrisa para todo el mundo y se enfrenta a los problemas con ánimo o del que se pasa el día gruñando, protestando o deprimido?
Efectivamente, la productividad y el salario son factores capitales a la hora de reducir la plantilla, pero no pueden infravalorar las actitudes positivas. Hay que saber sacar provecho de cada situación en vez de quejarse constantemente. Los jefes necesitan personas que aporten ideas y soluciones. Pide consejo a tus supervisores y solicita tomar parte en proyectos que te interesen… aunque a ello suponga más horas de trabajo. A la larga, merece la pena.
Conviértete en un buen apoyo
Tal y como está la situación, lo más probable es que los de tu alrededor se encuentren igual de preocupados que tú… incluidos los de más arriba. Ahora es más importante que nunca compartir las mismas metas que tu jefe y demostrarle que estás dispuesto a cumplirlas sea como sea. Vamos a ver: no se trata de convertirte en una pelota sino de apostar por sus misiones objetivos empresariales y luchar para que se cumplan. Si tú inviertes en él, él invertirá en ti. Entérate de qué supondría triunfar para tus superiores (mejorar la cuenta de resultados del año pasado o formalizar cierto negocio). Luego, demuéstrales que cuentas con las aptitudes necesarias para llevarlo a cabo. Lo más importante es la voluntad; si tienes que sudar tinta para convertirte en un gurú del PowerPoint, lo haces.
Véndete bien
Si estás ayudando a incrementar el rendimiento de tu empresa, cerrando negocios o simplemente eres estupenda en tu área, no dudes en hacerlo saber. Cuando te reúnas con tu jefe, deja claro (datos incluidos) el efecto positivo que estás teniendo en la entidad. Si de verdad tu empeño mejora a la situación de la empresa, nadie te va a recriminar por promocionarte. Aprovecha de los encuentros cara a cara para hacer saber tu buena labor. Pero debes ser muuuy sutil. Cuenta una historia graciosa sobre un incidente con un cliente que estaba muy satisfecho con tu servicio o menciona lo bien que fue una reunión en la que tú llevabas la voz cantante.
Hay una línea muy fina entre venderse bien y venderse mal. O te conviertes en la número uno o te quedas sin amigos. Por lo tanto, sé cauta, hazlo con estilo y asegúrate de no colgarte medallas ajenas. No hay nada más patético que la falsedad.
Reconoce tus errores
Todo el mundo mete la pata alguna vez, pero no todos reaccionan de manera correcta y profesional. Cómo te desenvuelves tras un error puede decir más de ti que tu reacción ante el éxito. Cualquiera es amable después de cerrar un negocio esencia, pero ¿qué pasa si fracasas estrepitosamente en una reunión o le preguntas a una clienta rellenita cómo se va a llamar el niño?
Lo que debes hacer es aceptar el fracaso evaluar las posibles salidas y luego actuar de manera constructiva. En vez de malgastar energía mental lamentándote por tu error, acepta lo que hiciste y empieza a trabajar en una solución. Si puedes secundar una disculpa con un plan de acción la gente se olvidará antes de la metedura de pata. Es más puede que incluso te echen flores por tu capacidad de salir de un agujero.
Piensan en el futuro
Los empleados son una inversión, y encontrar nuevos reclutas supone un coste. Por lo tanto, a la hora de decidir quién se va, los jefes suelen elegir a aquellos que ya tienen un pie y medio afuera de la compañía. Por eso es muy importante dejar claro que quieres formar parte del futuro de tu empresa.
A muchos empleados les da corte admitir abiertamente su deseos de progreso, pero si se hace contacto y sentido común, no hay nada que temer y sí mucho que ganar.



