Llegará el dia en el que al regresar a casa te saludarás alborozado, te sonreirás y te invitarás a sentarte y a comer, comienza un poema DEREK Walcott que concluye con un; Siéntate y festeja tu vida.

Qué pasaría si en los momentos de ocio no contactásemos con nadie ni nos empeñaramos en hacer todavia otra cosa más? ¿Por qué no charlar un rato con nosotros mismos y preguntarnos cómo estamos cómo nos sentimos? Sentarse y permanecer un rato en silencio con uno mismo es un acto de amor.
Apagalo todo: móvil, radio, televisor, ordenador… Son las puertas a través de las cuales el mundo puede acceder a nosotros a cualquier hora. Hay que poder cerrarlas.
Determina tú cuándo desconectas. NO esperes al momento oportuno porque no suele llegar.
Dedida ese tiempo de desconexión a hacer loq ue te gusta y te relaja: mirar los peces de un acuario, coser, bailar, leer… Cada persona es distinta, así que el modo en que se abandona también.
No hacer nada. Es otra opción. No hacer nada implica, de hecho, estar haciendo algo muy importante: permitir que la vida suceda.
Nutrir la creatividad. Las horas en que vagan los pensamientos nutren la creatividad, promueven que a uno se le ocurra algo nuevo.



