La constante: pensar demasiado y comerce la cabeza. Pensamientos, obligaciones y problemas ocupan tu emtne continuamente. no esxiste otra cosa qeu no sea el presente: También te replanteas el pasado, lo que habrías tenido que hacer o decir. No haces nada, pero tampoco lo ovlidas. Repasa la pelicula de lo ocurrido, como si en tu vida no pudiera haber nada de inactivo o irreflexivo.

El consejo: pon el freno. Es cierto que no puedes dejar de reflexionar sobre lo que haces o proyectas pero todos los estudios sobre la psique demuestran que más allá de un cierto tiempo de reflexión, seguimos dos tendencias: machacar (reclicar los pensamientos sin llegar a una solución) y acumular (reflexiones, lecturas, etc.) Esta sobreactividad es fuente de creatividad y comprensión, pero debe alimentarse de momentos de recuperación, de vivir el instante.
Trabajo diario: centrado en tres frentes que hay que trabajar varias veces al día durante unos minutos. Relajación: pulsa la “pausa”, cierra los ojos, respira profundamente, relaja músculos, meditación: lleva tu mente lentamente al instante presente (no a lo que tienes que hacer ni a lo que tendrías que haber hecho). Sin buscar encauzarlas, observa el río desde la orilla. Aceptación: reconoce que nunca podrás hacerlo todo y solucionar todos tus problemas, acéptalo con una sonrisa y después vuelve a la acción serenamente.




